Tilly, C. (1985). State formation as organized crime, en Evans, P.; D. Rueschemeyer y T. Skocpol (eds). Bringing the state back in. Cambridge: Cambridge University Press. 

En cierto modo, este capítulo es una versión resumida y preliminar del argumento que Tilly eventualmente llegó a presentar en Coercion, Capital and European States. En ese libro, Tilly se pregunta por qué es que las formas de dominación territorial europeas eventualmente llegaron a converger alrededor del estado nacional, a pesar de las enormes diferencias que presentaron en el pasado. Su respuesta está en la tumultuosa y violenta historia de ese continente. Las diferentes formaciones territoriales de Europa (sean reinos, feudos, condados, ciudades-estado, imperios o federaciones), siempre estuvieron sujetas a presiones de sus vecinos, cosa que los llevó frecuentemente a la guerra. La necesidad de atender las preparaciones de guerra orientadas a expandir o defender los territorios obligó a estas formaciones a recaudar inmensas cantidades de impuestos, y, eventualmente establecer estructura de poder centralizado, llevando a una racionalización del poder político y la constitución de burocracias estatales.

En este capítulo, Tilly arranca desde una analogía de este proceso de desarrollo de los estados con respecto al crimen organizado, en especial con respecto a las prácticas comunes de “protección” e “institucionalización”. Como en Coercion, él arranca del vínculo causal directo entre la guerra y la formación del estado en la historia europea. Tilly señala que: “un retrato de los guerreros y estadistas como empresarios egoístas y coercitivos tiene más asidero en los hechos de lo que tiene la otra alternativa de construcción del estado, principalmente el ilusorio contrato social” (169). En otras palabras, la unión voluntaria de los ciudadanos no es la que crea los estados, “la guerra es la que hace los estados” (170). Su argumento, entonces, es que los estados organizan el uso de la violencia en formas similares al crimen organizado, nada más que a una escala mayor. La estructura básica de su argumento es relativamente directa:

La búsqueda de la guerra por parte de quienes ostentaban el poder los involucró en una caótica extracción de recursos para hacer la guerra de las poblaciones sobre las cuales ejercían control, y en una promoción de la acumulación capitalista por parte de aquellos que pudieran ayudarles a prestar y comprar. La guerra, la extracción y la acumulación de capital fueron procesos que interactuaron a la hora de dar forma a la constitución de los estados europeos. Quienes ostentaban el poder no se involucraron en las tres actividades previas con la intención de crear estados-nacionales centralizados, diferenciados, autónomos y extensivos. Tampoco preveían que los estados nacionales emergerían de hacer la guerra, la extracción y la acumulación (172)”.

Tilly explica cómo los gobiernos de esas formaciones territoriales contaban con una gran variedad de grupos capaces de ejercer la violencia y en los que podían contar para hacer la guerra cuando lo consideraran necesario o conveniente. De esta forma, los bandidos se convirtieron en soldados y los piratas en marineros. Y cuando ya no sirvieron el propósito de las élites, estos grupos fueron considerados ilegales. El objetivo de los que tenían el poder era mantener control de su territorio, y, de ser necesario, expandirlo. Las guerras territoriales incentivaron a los gobiernos a consolidar su poder internamente y con respecto a los actores externos. Internamente, los gobiernos buscaron extraer el uso de la violencia del cuerpo social, concentrándola y monopolizándola en formas legítimas bajo su control. Así, los gobiernos buscaron desplazar formas de poder indirecto (líderes locales como los señores feudales) y crearon fuerzas de seguridad internas como la policía. Los procesos externos como la guerra o la competencia (en el marco del mercantilismo) fueron también precursores de este proceso.

Tilly identifica cuatro formas en que los estados (en formación y de otro modo) organizan la violencia: hacer la guerra, construir estado, protección y extracción:

“En una secuencia idealizada, el gran señor hizo la guerra de forma tan efectiva como para convertirse en el actor predominante sobre un territorio sustancial, pero ese esfuerzo por hacer la guerra llevó a una extracción incremental de los medio para hacer la guerra – hombres, armas, comida, hospedaje, suplementos de transporte y el dinero para comprar todo eso – de la población dentro de ese territorio. La actividad misma de la extracción, si exitosa, implicaba la eliminación, la neutralización y la cooptación de los grandes rivales del señor feudal; y por ende, llevó a la construcción del estado. Como un resultado inesperado, creó mayor organización en la forma de agencias para la recolección de impuestos, fuerzas de policía, cortes, contabilidad, y, como consecuencia, aún más desarrollo del estado.” (183).

Como modelo de formación de estado, lo planteado por Tilly constituye una teoría bastante nítida y lógica. Sin embargo, me pregunto si se trata de una dinámica común para otros contextos geográficos, donde el contexto de guerras constantes entre las naciones no fue necesariamente la norma histórica detrás de las trayectorias de estados y naciones. Por eso, es que el próximo resumen lidiará con el trabajo de Miguel Ángel Centeno.