En su publicidad, Gozilla parecía ser algo totalmente diferente. Los anuncios proponían una película de desastres protagonizada por el famoso ‘kaiju’ y donde la historia orbitaría alrededor de las acciones del personaje interpretado por Bryan Cranston (algo así como Godzilla vs. Walter White). Al contrario, la película es, para bien y para mal, un refrito de la estructura tradicional de las películas viejas de Godzilla (aunque con menos participación de éste) y las habilidades de Cranston terminan siendo totalmente desperdiciadas.

La trama: hace 15 años se descubre una criatura monstruosa en Filipinas. Este animal, luego llamado MUTO, destruye una planta de energía nuclear japonesa, matando de paso a la esposa de Cranston, Juliette Binoche (quien también termina siendo desperdiciada en la cinta). El gobierno japonés responde encubriendo los hechos mediante la creación de una gigantesca área de cuarentena.

En el presente, el hijo de Cranston se ha convertido en un joven y atractivo héroe militar. Este es un personaje aburrido y totalmente desprovisto de alguna faceta notable (excepto que es el mismo mae que sale en Kick Ass). Cranston, por su parte, se ha obsesionado con revelar la conspiración, por lo que, acostumbra infiltrarse en la zona de cuarentena para descubrir la verdad. Un día, él arrastra a su hijo a este lugar. Esto coincide con MUTO decidiendo que ha absorbido suficiente radiación como para ir a buscar a su novia en San Francisco, la ciudad donde vive la igualmente insípida familia de su hijo. Dado que el apareamiento exitoso de los MUTO significaría el final de la raza humana, todos los personajes inician la carrera para evitar la ‘cogida del siglo’.

Los MUTO ‘se alimentan’ de radiación nuclear, lo que los hace virtualmente indestructibles. Sin embargo, hay una esperanza. El Dr. Serizawa (interpretado por Ken Watanabe) considera que los MUTO son criaturas prehistóricas que han sido despertadas por la era nuclear y que sólo pueden ser detenidas por Godzilla, un monstruo de proporciones aún más grandes que fue observado en 1954 y que pareciera estar en la Tierra sólo para matarlas.

Como se puede deducir de esta trama, Godzilla es un personaje secundario dentro de su propia historia, cosa que considero es el problema más serio del filme. Aunque aprecio el esfuerzo de la película por construir pacientemente la trama, se termina usando una estructura narrativa muy trillada. El primer acto descansa casi exclusivamente en la poco memorable historia del ‘mae de Kick Ass’, su aburrida familia y un elenco de personajes secundarios sorpresivamente blandos (considerando los pesos pesados que los interpretan). Reconozco que esta es la misma estructura narrativa de las películas baratas de Godzilla de los sesenta, pero, ¿acaso no se podría esperar que ésta haga un mejor trabajo, dado su gigantesco presupuesto?
Habiendo dicho esto, cuando llegamos a la espectacular pelea de monstruos en el tercer acto, la película toma ritmo y se vuelve tan buena que casi vale la pena el costo de la entrada. Incluso así, los MUTO no son oponentes muy interesantes, nuestro aburrido personaje todavía es preponderante y, en realidad, creo que Guillermo del Toro hizo algo parecido y mucho mejor el año pasado. Pero, ¡ver nuevamente a Godzilla suelto por la ciudad es bastante chuzo!

Lo que enfurece es que la trama del primer acto pudo haber sido más interesante si se hubiese centrado más alrededor de la historia del Dr. Serizawa. Este personaje es el científico a cargo de investigar estos monstruos. Su motivación en el filme es evitar que el ejército gringo utilice una opción nuclear para resolver el problema; y abiertamente propone que los gringos dejen que Godzilla les resuelva el problema. No solo esta historia suena más interesante, sino que sería muy conveniente para explorar las motivaciones de Godzilla, que como personaje, nunca es explorado satisfactoriamente para darle sentido.
A diferencia de sus predecesores, en este filme, el venerable ‘kaiju’ no es una fuerza de la naturaleza, sino que cuenta con agencia, al punto de ser el héroe del filme, peleando lado a lado con la humanidad. No obstante, nunca se explica por qué Godzilla hace esto, ni por qué es que Serizawa insiste en su posición. Al final, la trama asume que Serizawa puede leer las intenciones de Godzilla sólo porque es el único personaje japonés, lo cual no deja de sonar como un mal chiste.

Lamentablemente, nunca se le da el espacio a Serizawa y Godzilla para desarrollarse. Esta historia termina desbancada por la insistencia de Hollywood de seguir la cansada fórmula del soldadito blanco que busca reunirse con su familia, como mecanismo insuficiente para hacer que el público meta (i.e.: gringos blancos de clase media) se relacione mejor con los personajes. En conclusión, es una lástima que el último acto de esta película sea tan bueno y que el resto sea tan malo. Pero lo que me entristece más es que pudo haber sido mejor… Godzilla es una triste decepción.

5/10 – Mediocre

Director: Gareth Edwards. Guión: Max Borenstein y David Callaham. Fotografía: Seamus McGarvey. Actuación: Aaron Taylor-Johnson, Ken Watanabe, Elizabeth Olsen, Juliette Binoche, David Strathairn y Bryan Cranston. Distribución: Warner Bros. Pictures. País: Estados Unidos. Duración: 123 minutos.