CALL ME BY YOUR NAME es un buen filme que resulta significativamente mejorado por un final bastante sólido y que se siente, de alguna forma, “calladamente” revolucionario. Sin embargo, la idea más alentadora que me llevo conmigo a partir del éxito de esta película con críticos y audiencias fuera de nuestro país, es que quizás no falte mucho tiempo para que el factor que la ha hecho tan popular se convierta en un aspecto cotidiano de la vida social en el futuro. Bueno, al menos esa es mi esperanza, a la cual me aferro, en especial tras el desastre electoral de semanas atrás.

El filme es la historia de un romance entre dos hombres, escenificado en la campiña italiana a finales de los 1980. Timothee Chalamet interpreta a un adolescente estadounidense que se encuentra disfrutando de un verano sin muchas eventualidades con sus padres arqueólogos, hasta que desarrolla una profunda atracción por el guapo asistente de investigación de su padre, interpretado por Armie Hammer. A partir de ahí, la película se resume en verlos coqueteando, luego coqueteando un poco más hasta que intiman y consuman su relación, la cual se vuelve seria, y luego MUCHO MÁS SERIA, dando lugar a un viaje romántico que… finalmente da a paso a un desenlace bastante reflexivo del que surge una revelación inesperadamente poderosa, que es mejor no discutir aquí.

Y eso es básicamente todo… Este no es un filme de grandes giros o revelaciones, tampoco pretende ofrecer reflexiones colosalmente profundas, ni una trama en el sentido más convencional del término. Se trata de un ejercicio de observación que busca ser experimentado a partir de la belleza visual de los escenarios, la carga erótica del afecto entre los protagonistas y una contemplación pensativa de la intensidad y brevedad de la juventud y el amor.

Entonces, ¿por qué le han dado tanta bola a esta película? Básicamente, todo se debe a la forma relativamente explícita con la que se documentan los encuentros románticos y sexuales de sus personajes principales y la forma en que esas escenas se empatan con una excelente fotografía que se enfoca en escenarios casi sacados de una tarjeta postal. En cierto modo, el filme es como uno de esos melodramas eróticos y visualmente atractivos de los 1960 y 1970, que partiendo de ese abordaje franco y no tan romantizado de la sexualidad, terminaron ayudando a consolidar el cine-arte europeo en todas partes.

CallMeByYourName2017
Crédito de fotografía: Sony Pictures Classics

La otra razón que eleva a este filme más allá de “Mi Sexy Amor de Verano, pero con una pareja gay”, es la calidad de sus actuaciones, las cuales son uniformemente excelentes, llevando al relato de mera distracción a pieza de arte trascendental. Chalamet se echa una actuación de altísimo nivel como el protagonista, revelando una vulnerabilidad bastante convincente, pero también encontrando ese balance entre inocencia y confianza excesiva que define a muchos adolescentes. Mientras tanto, Hammer, ha sido perfectamente escogido para el rol. Básicamente, lo que se ocupaba es que fuera una representación de lo más cercano posible a la fantasía del “Príncipe Encantado” en carne y hueso,  y el actor cumple bien, en parte porque él es una persona clásicamente guapa, pero también por sus extraordinarias (si bien, no reconocidas) habilidades. Con esto dicho, el que realmente se roba el show es, sin duda, Michael Stuhlbarg, en el rol del papá del personaje de Chalamet. Si bien su personaje podría considerarse otra pieza más de utilería durante la mayoría de la proyección, un muy efectivo monólogo al final de la película termina convirtiéndolo en el núcleo emocional de la trama.

En fin, CALL ME BY YOUR NAME es un trabajo de gran calidad que merece todo el aspaviento que han hecho al respecto, aunque también hay que aceptar que lo realmente “novedoso” del filme es (lamentablemente) la inusual presentación explícita del romance entre dos hombres. Al respecto, sólo puedo señalar mi deseo de que no estemos lejos del día en que temáticas y situaciones como las que han llamado la atención del filme sean vistas no como rarezas, sino que como aspectos totalmente comunes del contenido fílmico usual. En otras palabras, es un buen filme, incluso si espero el momento en el que su contenido sea considerado pedestre…

8/10 – GENIAL

DIRECTOR: Luca Guadagnino. GUIÓN: James Ivory (basado en el libro de André Aciman). FOTOGRAFÍA: Sayombhu Mukdeeprom. ELENCO: Armie Hammer, Timothée Chalamet y Michael Stuhlbarg. DURACIÓN: 132 minutos.