Esta es una de esas películas sobre la que desearía que la crítica sólo consistiera en decir que: “COLOSSAL es excelente; quizás una de las cosas más interesantes hechas con base en una película de monstruos, y que ustedes harían bien en verla ya mismo (claro está, si no la vieron antes)”. Y diría esto no sólo para evitarles ‘spoilers’, sino porque creo que los giros tonales de este filme requieren de un buen grado de sorpresa de parte de la audiencia para que funcionen. Pero, ya que una crítica completa es lo que vinieron a leer aquí, entonces: sí, COLOSSAL es una muy buena película que nos viene del primer cuatrimestre de 2017, que, de paso, estuvo cargado de buenas cintas.

En esencia, este es un filme “indie” que aborda críticamente las prácticas usuales de la típica película de kaijus (o monstruos destruye-ciudades), pero que se concentra decididamente en el aspecto más humano del relato. El director Nacho Vigalondo sigue más o menos los mismos pasos de producciones al estilo de Charlie Kaufman – como BEING JOHN MALKOVICH o ANOMALISA; en el sentido de que tenemos un concepto fantástico bastante extraño cuyo fin es servir como metáfora de temas humanos muy realistas. O en términos menos opacos: COLOSSAL es una película en que, lo que a primera vista es una absurda historia de monstruos gigantes devastando una ciudad en Asia, sirve como una metáfora de cómo el personaje de Anne Hathaway lidia con el abuso, la adicción y la conducta autodestructiva. Pero, más que eso, también es una cinta en la que ese “lidiar” involucra de forma literal a la tonta historia de monstruos, al punto de que uno y otro relato se vuelven en el mismo.

¿La premisa? Hathaway hace de una escritora fracasada (o al menos, extremadamente bloqueada) cuya miríada de inseguridades, alcoholismo y otras conductas destructivas han provocado daños serios en su vida, costándole su trabajo y su piso en Nueva York. Derrotada, ella regresa al pueblo nada especial en el que creció (y que entendemos, fue el lugar de donde siempre quiso “escapar”), e inmediatamente, cae en una entendible, pero patética amistad con un círculo de amigos de tragos. El grupo es liderado por Jason Sudeikis, como su “mejor amigo” de la infancia, y quién al principio pareciera siempre haber estado encaprichado (sin ser correspondido) del personaje de Hathaway. Sin embargo, evidencia temprana nos indica que hay algo más oscuro en el pasado de ambos. Esta dinámica queda encubierta al principio a medida que este triste grupo (y el resto del mundo) se encuentra distraído por increíbles noticias de que un monstruo gigante ha estado materializándose aleatoriamente en Seúl (Corea del Sur), provocando todo tipo de daños.

Algunos cineastas se sentarían contentos en sus sillas sólo con la premisa de una densa dinámica de personajes contextualizada en la tragedia de una ciudad. No obstante, COLOSSAL va más allá. Verán, una revelación relativamente temprana en el filme es que nuestra heroína ES el monstruo que ha venido devastando Seúl. A través de un fenómeno (inicialmente) inexplorado, cada vez que el personaje de Hathaway entra en una parte del pueblo a una hora precisa del día, ella conjura a un kaiju de carne y hueso en el otro lado del mundo, el cual imita todos sus movimientos. Esto significa que la destrucción a gran escala que ha venido aterrorizando al mundo y matando a quién sabe cuántas personas… ha sido, en realidad, ella regresándose ebria a casa.

Una parte de la metáfora es obvia: el monstruo representa el “área de impacto” que produce una conducta autodestructiva, cómo ésta nunca se confina a una sola persona. Pero, lo que lleva a COLOSSAL al éxito, y define a Vigalondo como un genio es que él está dispuesto a desarrollar tanto la narrativa como la premisa lado a lado. Y es que, el momento preciso en el que la trama de COLOSSAL nos recuerda que la transfiguración de Hathaway como un monstruo no es un suceso genial, sino que algo atemorizante, es precisamente el mismo en que la narrativa de personajes levanta la mano y dice: “¡Ey! En caso de que se les olvidara, hay una que otra cosa bastante oscura, medio jodida e insidiosa pasando entre este grupito de amigos… y no está mejorando en lo más mínimo.”. Y sí, quienes conozcan de filmes de Kaijus probablemente tengan alguna idea de dónde van estas dos narrativas, pero lo que quizás no puedan anticipar es cuán profundo es el núcleo lógico y psicológico de la premisa de Vigalondo.

Sobre las actuaciones. Hathaway es increíble en el rol principal. Esto probablamente no sea una gran sorpresa para muchos, dado que ella ha probado ser una de las mejores actrices de su generación. Pero, es bueno recalcar el buen trabajo que hace acarreando una actuación que efectivamente debe servir como el anclaje humano de una historia absurda que pudo convertirse en una parodia en cualquier momento. Y a ella le toca hacer esto, mientras ofrece una representación realista de un personaje con el que es fácil relacionarse, y al mismo tiempo, dañado y frustrante en una forma muy inusual para cintas hollywoodenses.

No obstante, la gran sorpresa es Sudeikis, quien previo a este filme era solamente un confiable actor de comedia. Aquí, él revela una capacidad dramática genuina. Es difícil detallar cómo es que él hace un trabajo tan bueno en este filme, pero me encantó la complejidad de los giros de su personaje y la forma en que se incluyen en cada escena sin “vender” la trama anticipadamente. Es suficiente decir que COLOSSAL no hubiese funcionado si él no hubiese sido capaz de lograr el tono correcto entre lo convincente y lo profundamente incómodo, y luego viajar de ahí a un lugar tan oscuro y fantástico que todavía estoy sorprendido de que todo haya funcionado.

Colossal_(film)
Crédito de fotografía: Neon

COLOSSAL es una cinta especial y única que merece de su atención. Es un filme diferente, es fascinante, es profundamente emocional. Deja a la audiencia con mucho en qué pensar tanto sobre las implicaciones de su premisa, como lo que dice sobre las relaciones tóxicas, las expectativas sociales y la forma en que tomamos (o no) control de nuestras vidas.

9/10 – EXCELENTE

DIRECTOR: Nacho Vigalondo. GUION: Nacho Vigalondo. FOTOGRAFÍA: Eric Kress. ELENCO: Anne Hathaway, Jason Sudeikis, Dan Stevens y Austin Stowell. DURACIÓN: 110 minutos.