La Evacuación de Dunkerque, también conocida como ‘Operación Dínamo’, fue la retirada estratégica de la Fuerza Expedicionaria Británica y otras tropas aliadas de Francia, tras ser derrotadas por el ejército alemán, durante la etapa inicial de la Segunda Guerra Mundial. Tomando lugar en el curso de una semana entre mayo y junio de 1940, esta operación culminó con el rescate de alrededor de 300.000 soldados británicos, franceses y belgas. Se trató de una maniobra complicada por la inaccesibilidad geográfica de la ciudad de Dunkerque donde se hizo la evacuación y la falta de embarcaciones militares para ejecutarla. No obstante, la operación fue exitosa y alcanzó una una importancia mítica para la población inglesa como resultado de la orden de Winston Churchill de lidiar con estas complicaciones haciendo uso de más de un centenar de barcos civiles para rescatar a los soldados que habían quedado atrapados.

Ahora bien, aunque lo acontecido en Dunkerque fue un momento crítico en el desarrollo de ese conflicto militar, para la prensa fílmica occidental, la importancia de DUNKIRK no es la batalla homónima, sino que se trata de una película dirigida por Christopher Nolan. Por eso, se ha buscado atizar a los fanáticos de este realizador para que reinicien sus reclamos de un Oscar en su favor, los cuales se remontan al momento en que el CABALLERO DE LA NOCHE fue ignorado para la nómina de “Mejor Película” y “Mejor Director” en 2009. Y no es de extrañar, Nolan es hoy una figura casi divina entre sus fanáticos, quienes lo ven como un artesano fílmico, definido por una perspicacia técnica sin parangón y una capacidad notable de ponerla en función de películas orientadas a temáticas híper-masculinizadas como la venganza, el crimen, los grandes atracos, las naves espaciales y Batman.

Tampoco estoy negando estas habilidades. Al contrario, yo considero que Nolan es un escritor y director extraordinario. Sin embargo, también opino que a él le cuesta hacer que sus filmes aborden efectivamente temas más humanos o emocionales. Él es un técnico devoto, a quien veo más interesado con la mecánica detrás de los asaltos elaborados o el vigilantismo callejero que constituye los hitos de su obra, que en la humanidad de los peones narrativos que requiere para movilizar sus relatos. Por ello no es raro que su mejor filme, INCEPTION, trate de cómo las emociones descontroladas son virus destructivos que arruinan todo esfuerzo de construir mundos fantásticos.

La pregunta es: ¿logra DUNKIRK superar esta dificultad? Respuesta: al menos lo intenta. Como dije, Dínamo fue una operación militar brutal y tremendamente enredada; y que, a la vez, ha adquirido un aura de reverencia en la psique nacionalista de los británicos. Así las cosas, se trata de un tema que ofrece a Nolan la posibilidad de obsesionarse con la precisión mecanicista de los detalles reales de esta compleja maniobra militar, al tiempo que no ocupa preocuparse por la humanidad o el apego emocional de sus personajes, pues el nacionalismo del público meta hará gran parte del trabajo por él.

Además, no puede dejarse de lado que Nolan cuenta con un elenco capaz de echarse al hombro la carga emocional del filme. Cillian Murphy es inquietante como un capitán conmocionado por sus vivencias. Kenneth Branagh ofrece una actuación inesperadamente naturalista y de bajo perfil. Tom Hardy esencialmente audiciona para reemplazar a los leones del escudo de Inglaterra, interpretando a un as de la Fuerza Área Británica (RAF) que lleva a su avión al límite para acabar con los pilotos nazi que asedian a los soldados en la playa. Todo esto mientras Mark Rylance se suda la camiseta como el “núcleo emocional del filme”, haciendo del capitán de un yate civil que colabora en la evacuación. Juntos realizan la tarea hercúlea de hacer sentir un filme de Nolan casi emocional.

El relato del filme se divide en tres tramas diferentes: tierra, mar y aire. La primera sigue a un grupo de soldados que buscan sobrevivir en la playa, la segunda a un padre de clase media que, con su hijo, usa su yate para colaborar en el esfuerzo de rescate, y la tercera a un par de pilotos de la RAF que buscan cubrir a las tropas del asedio de la Luftwaffe. La cosa es que cada historia procede en su propia escala de tiempo y no se “sincronizan” totalmente sino hasta el puro final. Así, la parte “en tierra” se desarrolla durante una semana, la porción “en el mar” durante un día y la que pasa “en el aire” durante una hora.

Si ustedes creen que todo esto es un artilugio innecesariamente complicado, pues tienen razón; sobre todo si no ponen atención al principio y pierden de vista unos subtítulos que informan a la audiencia de la situación. Con eso dicho, cuando la mayoría del filme consiste de escenificaciones carentes de diálogo de rescates desgarradores, embarcaciones hundiéndose, aviones chocando y soldados siendo atrapados en un tiroteo, temblando de frío, muriéndose de hambre o ahogándose… uno tiene que estar hecho de piedra para no sentir algún apego con la trama. La funcionalidad de expandir y contraer las diferentes líneas temporales para hacer sentir todo uniforme, inmediato y emocionante es eficiente. Sin embargo, hasta el final del segundo acto, uno no deja de pensar que nuestro director ha privilegiado su laberíntica maquinaria narrativa a expensas de la cohesión dramática de la obra. Por dicha, y gracias al elenco, el filme termina conectando emocionalmente cuando lo ocupa.

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Crédito de fotografía: Warner Bros. Pictures

En conclusión, incluso si opino que una parte del filme es fanfarria visual y trucos narrativos que no colaboran en nada al relato, DUNKIRK es un filme que merece ser visto. No es una obra maestra, pero funciona donde se ocupa, y cuenta con un buen manojo de momentos individuales que ameritan el tiempo que hay que dedicarle. Además, en lo que respecta a habilidad técnica, Nolan es uno de los mejores directores que hay y el filme lo demuestra. Me hubiese gustado que me gustara más…

7/10 – BUENO

DIRECTOR: Christopher Nolan. GUIÓN: Christopher Nolan. FOTOGRAFÍA: Hoyte van Hoytema. ELENCO: Fionn Whitehead, Tom Glynn, Kenneth Branagh, Cillian Murphy, Mark Rylance y Tom Hardy. DURACIÓN: 106 minutos.