(ESTA CRÍTICA CONTIENE REVELACIONES IMPORTANTES DE LA TRAMA, LEER BAJO ADVERTENCIA)

LA GRAN MURALLA es una película bastante mediocre que no es tan divertida de ver como es de deconstruir en el contexto geopolítico actual.

Seamos francos, este filme es bastante, bastante, bastante tonto. La premisa básica es que Matt Damon y Pedro Pascal son un par de mercenarios europeos que viajan al Lejano Oriente en búsqueda de una “mágica” invención llamada “pólvora”. No obstante, resultan capturados por una orden militar a cargo de proteger la Gran Muralla China. Mientras se encuentran ahí, descubren que (contrario a la historia) la Muralla no fue construida para repeler invasiones periódicas de pueblos nómadas de Mongolia y Manchuria, sino que para defender el país de los ataques de un ejército de monstruos, los cuales, se espera,  vuelvan a atacar pronto.

Como dije, se trata de una historia bastante estúpida, pero quizás dentro de márgenes aceptables. Verán, los filmes fantásticos como estos generalmente dependen más de la ejecución que de la trama; y, por eso es bueno decir que, en sus mejores momentos, LA GRAN MURALLA llega a parecerse a aquellas grandiosas (y extremadamente ridículas) películas de SINBAD de los 1950 y 1960. No es una versión particularmente memorable de eso, pero cumple satisfactoriamente con la tarea en frente.

Habiendo dicho esto, lo que sí resulta fascinante del filme es su subtexto cultural y geopolítico. Si bien los medios gringos han criticado fuertemente esta cinta por emplear la bien conocida narrativa del “hombre blanco que viene a salvar al mundo” (popularizada por una infinidad de películas como EL ÚLTIMO SAMURAI, DANZA CON LOBOS o AVATAR), el filme es muchísimo más complejo de lo que parece a simple vista.  LA GRAN MURALLA pudo haber sido escrita por guionistas estadounidenses, pero lo cierto es que también es decididamente una producción de Legendary Pictures, una filial de Dailan-Wanda. Esto es lo mismo que decir que sí, el filme está orientado al mercado gringo, pero su verdadero propósito es ser vendido en el chino. Por eso es que el filme cumple con todas las obligaciones de contenido definidas de previo por ese estado.

 

Esto es lo que hace que este filme sea un artefacto cultural interesante, a pesar de no ser un buen filme per se. LA GRAN MURALLA es propaganda “light” sobre la superioridad cultural china vestida en el traje de una historia hollywoodense sobre el “mesías blanco”. Puesto de otro modo, es un híbrido, una obra diseñada al paladar de ambos lucrativos mercados.

Sobra la evidencia que prueba este punto. Por ejemplo, no es en balde que el rol principal de Damon es presentarse continuamente sorprendido respecto a la superioridad tecnológica y cultural de China. Tampoco es inesperado que estos personajes occidentales sean consistentemente presentados como bárbaros amorales en comparación con sus contrapartes chinas quienes se nos presentan como  virtuosos, apuestos e inmaculadamente vestidos. Estéticamente, el filme también cumple con los estándares de la fantasía histórica centrada en China, incluso al punto de hacer ver a los soldados de la orden secreta con armaduras gloriosamente sobre-estilizadas, mientras que Damon y Pascal se ven como si vinieran saliendo del set de MAD MAX.

El arco del personaje de Damon también sigue esta tendencia, centrado en “desaprender” los nada honorables “valores occidentales” de la avaricia y el egoísmo, para acoger los “valores chinos” del trabajo en equipo y el auto-sacrificio. Siempre tenemos las escenas en las que él tiene una idea brillante con la que se lanza a la refriega para salvar a China, pero siempre se presentan sus acciones como parte de un esfuerzo colectivo en el que él no es la punta de lanza. Su principal contribución a la causa termina siendo que él acarrea un artefacto que resulta ser kriptónita para estos monstruos. Pero nada de esto es de su conocimiento, y no es sino hasta que el personaje de Andy Lau (como la estratega en jefe del ejército) reconoce esto y encuentra la forma de usarlo que esa parte de la historia se moviliza.

Con todo esto dicho, incluso si LA GRAN MURALLA apunta a co-optar la narrativa de supremacía cultural del “héroe blanco” con el objetivo de presentarnos una narrativa de supremacía cultural diferente, no está activamente tratando de subvertir la primera del todo. Así las cosas, si bien su personaje no es presentado como una figura mesiánica, el filme no logra desmarcarse totalmente de la sensación de que el relato sólo es importante porque lo estamos oyendo de la boca de Matt Damon, incluso si su rol actual en el filme es proveer apoyo moral a Jin Mae (Jing Tian), como una soldada que narrativamente es la verdadera heroína de la película.

De hecho, una vez que su historia de fondo ha sido presentada, el trabajo principal de Damon es proveer una narración de la historia de cómo Jin Mae fue ascendida de su rol de lidereza de una división particular del ejército a la comandante de toda la operación. Y bueno, si hay una razón para ver LA GRAN MURALLA aparte de sus curiosidades culturales extra-narrativas, es básicamente ella. La mayoría de los personajes del filme son bidimensionales, pero Tian cuenta con una presencia notable, eso sin contar que es muy bueno tener a una heroína en un filme de acción, sin que su género incida relevantemente en la trama o que resulte objetivizada sexualmente o convertida en un interés amoroso. Ciertamente el personaje de Damon adquiere un profundo respeto por ella, al tiempo que Jin Mae lo trata como algo similar a un compatriota.

Por otro lado, también es bueno decir que el personaje de Pascal es español (no estoy seguro de Damon porque su acento es indescifrable), y hay una escena en la que él mata a un monstruo aplicando su maestría como matador en las corridas de toros. Nada más dejo eso ahí y que ustedes saquen las conclusiones del caso…

Para ir cerrando, como nota al pie del capítulo de la historia sobre el ascenso de China como (¿super?)potencia económica y cultural del siglo XXI, hay muchísimas cosas intrigantes que sacar de aquí. Pero, ¿cómo un filme? Resulta ser bastante desechable. El relato es exiguo, todos los personajes son arquetípicos y dependen del carisma del actor (cosa que lleva a que unos sean buenos y otros malos), los monstruos son diseñados de forma interesante pero los gráficos en computadora no son muy buenos. Además, ya que los enemigos no son humanoides, el filme no llega a beneficiarse de las elaboradas secuencias de combate mano a mano que realmente constituyen la base del cine de acción chino.

Viendo el lado positivo, el filme se ve precioso. El director es Zhang Yimou, de quien recuerdo filmes de al menos dos tipos: intensas meditaciones poéticas (RAISE THE LATERN, RED SORGHUM) o bombásticos espectáculos en favor de la madre patria (HERO, FLOWERS OF WAR). Si bien LA GRAN MURALLA se encuentra decididamente en la cola de esa menos interesante segunda categoría, el hombre sabe perfectamente bien como pintar un lindo cuadro. Hay una escena aquí en la que los personajes tienen que escabullirse por el alcantarillado que resulta tan colorida, detallada y bien presentada que le hace la competencia y le gana a una que otra de la nominadas a mejor película de este año.

the-great-wallEn general, juzgadas sobre sus propios méritos, LA GRAN MURALLA es un filme atractivo, pero trivial. Bonito, pero vacío; textualmente problemático, pero subtextualmente intrigante; valedero de una mirada, pero no obligatorio de ver.

5/10 – MEDIOCRE

DIRECTOR: Zhang Yimou. GUION: Carlo Bernard, Doug Miro y Tony Gilroy. FOTOGRAFÍA: Stuart Dryburgh y Zhao Xiaoding. EDICIÓN: Craig Wood. ELENCO: Matt Damon, Jing Tian, Pedro Pascal y Andy Lau. DISTRIBUCIÓN: Universal Pictures y China Film Group. DURACIÓN: 104 minutos.